
Escrito en el año 1513, libro pequeñito pero poderoso.
La larga experiencia de Nicolás Maquiavelo en los asuntos militares y políticos de la ciudad medieval de Florencia, le valió el reconocimiento y el prestigio que se trasladó a su más conocida obra, El Príncipe. A lo largo de veintiséis capítulos, Maquiavelo repasa el ejemplo de hombres que alcanzaron el éxito en el propósito del libro, es decir, cómo obtener y preservar el gobierno de una ciudad-estado.
Manual de conducta para príncipes, El Príncipe fue adoptado como texto de cabecera de la clase política de todos los tiempos. No es casual: a pesar de haber sido escrito dentro de un contexto determinado y con fines específicos, muchas de sus observaciones con respecto al comportamiento de los pueblos, los hombres poderosos y los ejércitos sirvieron de guía a muchos líderes a lo largo de la historia. En la actualidad, sus reflexiones y enseñanzas acerca del poder, el vínculo con los subordinados y la relación con los pares son utilizados por personas de distintas profesiones como un reservorio de instrucciones acerca de los modos de progresar en la escala social y laboral.
Cuando se lo compren pidan una edición que traiga las comentarios de Napoleón, imperdible la lectura que Bonaparte tiene sobre el libro.
Para bajarlo de acá http://www.mediafire.com/?zuzmjkqi12e
Capítulos
I. Cuántas son las clases de principados y de qué modos se adquieren.
II. De los principados hereditarios.
III. De los principados mixtos.
IV.Por qué razón, después de la muerte de Alejandro, sus sucesores no perdieron el reino de Darío que Alejandro había conquistado.
V. De qué modo deben gobernarse las ciudades o los principados que, antes de ser conquistados, tenían su propio ordenamiento jurídico.
VI. De los principados nuevos conquistados con las armas propias y con virtud.
VII. De los principados nuevos que se adquieren con armas ajenas y con fortuna.
VIII. De quienes llegaron al principado por medio de crímenes.
IX. Del principado civil.
X. De qué modo debe medirse la fuerza de todos los principados.
XI. De los principados eclesiásticos.
XII. De los diferentes géneros de tropas y de las milicias mercenarias.
XIII. De los soldados auxiliares, mixtos y propios.
XIV. De la relación entre el príncipe y el ejército.
XV. De las cosas por las cuales los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados.
XVI. De la liberalidad y la moderación.
XVII. De la crueldad y la clemencia, y si es mejor ser amado que temido o viceversa.
XVIII. De qué modo los príncipes deben guardar la palabra dada.
XIX. De qué modo se ha de evitar ser despreciado y odiado.
XX. Si las fortalezas y muchas otras cosas que los príncipes hacen cotidianamente son útiles o inútiles.
XXI. Cómo debe conducirse un príncipe para tener prestigio.
XXII. De los consejeros que tienen los príncipes.
XXXIII. Del modo en que se debe huir de los aduladores.
XXIV. Por qué causas los príncipes italianos han perdido sus estados.
XXV. En qué medida la fortuna domina en los asuntos humanos y de qué modo es posible resistirle.
XXVI. Exhortación a apoderarse de Italia y a liberarla de los bárbaros.
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